Argentina

Tierra del Fuego : qué ver y qué visitar en el fin del mundo

La provincia más austral del país cuenta con una amplia oferta para los 450.000 turistas que la visitan por año.

Foto telam
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La provincia de Tierra del Fuego comprende la Isla Grande, la Antártida Argentina y las Islas del Atlántico Sur, pero Ushuaia, su capital, es un polo turístico de primer nivel, al que se llega por la ruta nacional 3 o por vía aérea.

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Separada del continente, en la Isla Grande se pueden diferenciar tres zonas bien marcadas: en el norte, donde se destaca la ciudad de Río Grande, hay mesetas y llanuras con vegetación escasa de coirones, guanacos, zorros y varias estancias con cría de ganado ovino y vacuno, que en verano les abren sus puertas a los turistas interesados en hacer vida de campo.

En el centro de la isla existen leves ondulaciones, algunas lagunas y turberas. Es donde se encuentra el municipio de Tolhuin, sobre la cabecera del lago Fagnano, puerta de entrada a los bosques andinopatagónicos, que anualmente recibe entre 4.000 y 5.000 visitantes.

Hacia el sur, hay un sector de montañas de baja altura que forman parte de la cordillera de los Andes, con bosques y arroyos, y donde, en la costa marítima del canal de Beagle, se asienta Ushuaia, el polo de atracción de la Isla Grande de Tierra del Fuego, ciudad que recibe entre 70.000 y 80.000 turistas por año.

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En Ushuaia el visitante puede tomar un city tour para ver lo que hasta mediados del siglo XX fue la "Cárcel del Fin del mundo" y que en 1994 se reconvirtió en dos museos: el del Presidio, y el Marítimo, donde se exponen muestras relacionadas con distintos aspectos de la historia de la ciudad y sus pobladores originarios, material de las campañas antárticas y otros elementos y testimonios históricos.

El penal funcionó entre 1904 y 1947, y allí fueron a parar toda clase de penados, desde criminales comunes -como Cayetano Santos Godino, apodado el Petiso Orejudo, protagonista de asesinatos en serie- hasta confinados por causas políticas, como Pedro Bidegain, el ex presidente Héctor José Cámpora, Enrique Mosca, Ricardo Rojas, Honorio Pueyrredón y Carlos Noel, dirigente de la UCR y dueño de la fábrica de chocolates del mismo nombre.

Hacia el oeste de Ushuaia, camino al Parque Nacional Tierra del Fuego, se puede tomar el Tren del Fin del Mundo, que ya dentro del parque combina con un bus que recorre la reserva natural entre turbales, lagunas y diques de castores, animal de filosos dientes y gran destructor de bosques, que el gobierno ha decidido comenzar a eliminar.

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El Tren del Fin del Mundo es un ferrocarril de época, que se desplaza en parte por el antiguo recorrido del tren de los presos, el cual partía desde la cárcel de Ushuaia hacia la ladera del Monte Susana a obtener materiales para la construcción.

A bordo del tren se podrá escuchar la historia del penal y deleitarse con magníficos paisajes, compuestos por el zigzagueante río Pipo, la cascada Macarena, el cementerio de árboles y el majestuoso bosque.

También puede ser de interés hacer un tour hacia el antiguo aeropuerto -desde donde dos aviones cayeron al mar al excederse en el recorrido de su corta pista- y que por lo mismo hace pocos años fue reemplazado por otro aeropuerto con otra más larga y segura.

Entre las montañas que rodean la ciudad se destaca en el noroeste el glaciar Martial, un lugar ideal para realizar en verano diferentes actividades, como trekking o caminatas, que pueden variar desde recorridos de pocos minutos a itinerarios de medio día o un día entero, con distintos niveles de dificultad.

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Pero cuando llega el invierno y todo se cubre de blanco comienza a funcionar en el glaciar Martial un centro de esquí que cuenta con una superficie de 56 kilómetros cuadrados, muy bueno para practicar esquí alpino y, especialmente, por sus fuera de pista, de excelencia para los que cuenten con experiencia en ese deporte.

Desde arriba se puede observar el final del Valle de Andorra, el glaciar Vinciguerra y el cerro homónimo; y hacia el otro lado se abre una impactante vista sobre el Canal de Beagle y las islas Ambarino y Hoste.

En la oferta gastronómica de Tierra del Fuego sobresale la centolla -es el único lugar del país donde se la consigue a precio accesible y bien vale hacer el viaje aunque sólo sea para degustar ese manjar y traer al continente un par de ellas congeladas- a lo que se suma la muy preciada merluza negra, entre gran variedad de pescados y frutos de mar, y por supuesto, el cordero patagónico, una exquisitez, asado a las brasas o en cruz.

Como broche, Ushuaia también ofrece tango, en la Milonga del Fin del Mundo, casi frente al mar, y en el Café Latino de Walanika 140, donde los amantes de ese género, sean locales o turistas, se reúnen los domingos por la noche al son del dos por cuatro 

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