Argentina

Puerto Deseado: entre penachos amarillos y un faro centenario

Con la llegada masiva de los más simpáticos representantes faunísticos, el destino se prepara para celebrar los 100 años del Faro Cabo Blanco en el límite sur del Golfo San Jorge, a pocos kilómetros de la ciudad pesquera.

Foto Turismo Puerto Deseado
Foto Turismo Puerto Deseado

La Ciudad santacruceña tiene el privilegio de disfrutar de acerca a los penachos amarillos, que como cada año llegan a anidar y multiplicar su reproducción familiar. Sin embargo existe además un importante reservorio histórico y cultural, paisajístico y gastronómico.

Se trata de una colonia de aproximadamente 30 mil pingüinos de penacho amarillo y de Magallanes, que nidifican y cuidan a sus crías en Isla Pingüino, una de las áreas naturales protegidas por la provincia de Santa Cruz, ubicada a unos 20 kilómetros del centro urbano y accesible con una breve y vistosa navegación.

Deseado es el anfitrión privilegiado de la llegada y apareamiento de los reyes de las olas. El penacho amarillo comienza su arribo a la única colonia del hemisferio sur, donde el turismo tiene la gran posibilidad de conocerlos en su hábitat natural.

La Reserva Isla Pingüino es una de las áreas naturales protegidas en Santa Cruz, ubicada a 20 kilómetros del casco urbano de Puerto Deseado y accesible al turismo a través de una breve navegación. Allí se dan cita 2.000 pingüinos de penacho amarillo, que conviven con 30 mil pingüinos de Magallanes en la nidificación y cuidado de sus crías.

La pequeña ciudad pesquera, al noroeste de la provincia de Santa Cruz, se convierte en el atractivo para toda la familia con la llegada paulatina de los simpáticos ejemplares de la fauna marina. La costa, transformada en gigantescas pingüineras, comenzó a poblarse de estos peculiares “pájaros niños”, de espaldas negras y pecheras blancas, que no pueden volar y sí, en cambio, nadan con la habilidad de los peces.

Foto Turismo Puerto Deseado
Foto Turismo Puerto Deseado

Búsqueda del mejor hogar: Los días que median entre la llegada del grupo y la postura de los primeros huevos, los pingüinos se dedican a la búsqueda y acondicionamiento de los albergues. Las parejas ya consolidadas localizan el viejo nido y se ocupan de remozarlo. Las parejas nuevas buscan un buen sitio para cavarse uno. Los pingüinos suelen mantener su pareja a lo largo de sus vidas.

Aventura y adrenalina: Uno de sus principales atractivos de Puerto Deseado es contar con la única ría de Sudamérica, que tiene 42 kilómetros de extensión. El cauce natural del río Deseado que, al retirarse los glaciares hace 10 millones de años, fue invadido por el agua del mar, muestra un paraje de características únicas. Su descubrimiento fue casi por casualidad, alrededor de 1520, por Hernán de Magallanes en su travesía de circunvalación en busca del ansiado paso hacia el océano Pacífico.

El marino inglés Thomas Cavendish, le dio su nombre, en honor a su nave capitana, el Desire, y hasta el padre de la teoría de las especies, Charles Darwin, le dedicó unos cuántos párrafos a la desolada e inmensa majestuosidad del paisaje. Excursiones en kayak hacia una de las comunidades más grandes del mundo donde conviven los pingüinos con distintas aves migratorias.

Hoy, convertida en reserva natural, el área comprende el sector delimitado por la totalidad de la ría Deseado, desde el Cañadón Giménez, pasando por Cañadón Torcido, islas Quiroga y de los Pájaros (donde habita una gran colonia de pingüinos de Magallanes) y la isla Larga hasta el sector denominado Paso Marsicano.

Para recorrer la costa: Las posibilidades de recorrer la costa son varias. Los circuitos incluyen bicicleteadas e itinerarios náuticos, los más recomendados para poder apreciar la monumentalidad del paisaje, que se combinan con caminatas y navegación. La costa norte de la ría es la que presenta la mayor cantidad de atractivos, por su topografía.

Foto Turismo Puerto Deseado
Foto Turismo Puerto Deseado

Recorridos de trekking, de distinta dificultad, invitan a adentrarse en la aventura. Cerca de la desembocadura, se llega a Roca Leona, una zona que permite la visita a las cuevas del Indio y de los Leones, frente al mar, y llegar a Punta Cavendish, un excelente punto panorámico donde es posible observar la entrada de la ría y al sur, la isla Pingüino, única reserva de pingüinos de la especie penacho amarillo.

Dos de las principales actividades que se llevan a cabo en sus aguas son el cruce a nado y la bajada de la ría. La primera se realiza en enero y corresponde al cruce a nado, ida y vuelta, de los 400 metros de su cauce, en tiempo cronometrado, actividad de la que participan atletas de todo el país y que ya lleva su séptima edición. En el caso de la bajada de la ría Deseado, se lleva a cabo en febrero y comprende un circuito náutico que recorre la ría, en kayak o embarcaciones tipo canoas, desde su naciente hasta su desembocadura en el mar. 

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