Argentina

Mendoza llegó a Buenos Aires con un bonarda bajo el brazo

Uno de los productos típicos de la provincia y, sobre todo, del Departamento de San Martín, busca posicionarse frente al público de la Ciudad. 

La Municipalidad de San Martín y el Plan de Desarrollo y Promoción del Bonarda realizaron degustaciones en la Casa de la Provincia de Mendoza en la Ciudad de Buenos Aires, ayer, para promocionar uno de sus productos típicos: el vino de ese varietal. En la jornada previa habían hecho lo propio en el centro porteño.

El objetivo es "formar opiniones en los jóvenes, los periodistas y los consumidores nuevos; y que muchas etiquetas que no son conocidas estén presentes", explicó a Latitudes el enólogo del Plan Bonarda David Palma.

Con 18 mil hectáreas de cultivos, bonarda es la segunda variedad tinta más implantada en territorio nacional, después de malbec. El 84% se concentra en Mendoza y, de esa cifra, 5 mil hectáreas están en el Departamento de San Martín.

En el evento hubo casi 35 etiquetas (que representan alrededor del 60% de la oferta total, según Palma) de vinos de Mendoza y uno de La Rioja (de Bodega de Aminga).

"(El bonarda) tiene comportamientos muy parecidos al malbec, tiene características que lo hacen muy aceptable para un público joven que se introduce en el vino", detalló el enólogo de una conocida bodega y uno de los pioneros del progreso del varietal en el país, Roberto Gonzalez.

Los vinos que procedan de regiones elevadas tendrán una coloración más intensa. Aquellos que provengan de lugares más fríos tendrán aromas similares a frutos rojos, con notas de eucalipto y herbales. Los viñedos al este del Río Mendoza (que atraviesa Luján de Cuyo, Maipú y San Martín, por ejemplo), tendrán a las frutas rojas como factor dominante en la nariz. En cuanto a la boca, existe un rasgo común: son variedades dulces y con poco tanino.

A partir de esa uva, se pueden elaborar vinos tintos, blancos frutados y espumantes, que están en pleno desarrollo.

La dificultad para la producción de ese tipo de vino es que su resultado está muy determinado por lo que acontezca en las plantaciones: "los errores que cometemos en el viñedo se amplifican en el vino", resaltó Gonzalez.

Hace una década, las marcas que ofrecían vinos bonarda podían contarse con los dedos de una mano. Hoy, existen productos de diversos orígenes, cada uno con su estilo, y se investiga el varietal en bodegas y universidades: "hay que estudiar, investigar, aplicar técnicas de elaboración y de manejo del viñedo", asumió Gonzalez. El objetivo es ambicioso: ofrecer una alternativa al malbec en relación a los tintos.


 

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