Son cinco hoteles que fueron restaurados de viejas cárceles medievales o antiguos penales soviéticos. Hoy, totalmente reciclados reciben a curiosos que además de alojamiento sea animan a vivir una experiencia fuera de los parámetros normales. Conocélos.

Hostel Celica Art (Metelkova, Eslovenia)

Ubicado en Metelkova, el barrio alternativo de Liubliana, la capital de Eslovenia, se erige sobre el esqueleto de una antigua prisión militar que funcionó entre 1882 y 1991.

En 1993, las autoridades intentaron demoler el viejo edificio en desuso, pero fue ocupado ilegalmente por un colectivo de artistas que se propuso como meta su reciclado.

Más de 80 artistas, eslovenos y extranjeros, trabajaron en su remodelación. Las celdas fueron transformadas en habitaciones individuales, dobles y triples, con baño compartido, aunque todas mantienen, como elementos comunes, puertas y ventanas con barrotes originales incluidos.

En 2001, el gobierno local dio por fin su aprobación al proyecto de albergue juvenil, que recibió sus primeros huéspedes en 2003.

Het Arresthuis (Roermond, Países Bajos)

"La Casa del Juicio", como indica la traducción directa del holandés, hoy es un hotel de cuatro estrellas y está ubicado en el casco histórico de Roermond, una ciudad miu turística y comercial cerca de la frontera entre Alemania y Bélgica.

Sin embargo, este lujoso edificio, entre 1863 y 2007, albergó uno de los de los centros de detenciones más temidos por los criminales de los Países Bajos.

El hotel está gerenciado por el grupo holandés Van der Valk y cuenta con 40 modernas habitaciones que conservan la puerta original de las antiguas celdas.

El antiguo patio es la actual cafetería, con terraza y varios olivos plantados.

Karosta (Liepaja, Letonia)

El Karosta está emplazado en Liepaja, la tercera ciudad más grande de Letonia, en el mar Báltico.

Entre 1900 y 1997, funcionó allí una antigua prisión militar soviética que guarda las historias secretas y tenebrosas de la época de la KGB.

Pero lo curioso de este hotel es que los huéspedes tienen la oportunidad de revivir la experiencia: dormir en camastros de hierro, ducharse con agua fría, limpiar los baños y sufrir interrogatorios.

Malmaison (Oxford, Reino Unido)

El actual hotel Malmaison se ubica en el centro de Oxford. En sus orígenes, este castillo medieval del siglo XI fue sede de los juzgados y de la cárcel del condado.

Más tarde, entre 1888 y 1996 fue transformado en la Prisión oficial de su Majestad en Oxford. A su cierre, esta cárcel victoriana fue devuelta al condado y reciclada como centro comercial y turístico.

En la actualidad, es un lujoso hotel "boutique", que resguarda su arquitectura medieval original en su fachada, con interiores modernizados: ducha de alta presión, iluminación ambiental, televisión vía satélite.

Långholmen (Estocolmo, Suecia)

Långholmen Hotel & Restaurant AB es un complejo turístico emplazado en lo que fue una de las cárceles más grandes de Suecia y que funcionó entre 1725 y 1975.

Alojarse en sus habitaciones ofrece la oportunidad de conocer sus celdas y de experimentar cómo eran las condiciones de vida de sus prisioneros, quienes realizaban a diario tareas agrícolas y lograron que tras años de trabajo Långholmen, antiguamente tierra seca entre rocas desnudas, sea conocida hoy como la isla verde.

Todo el complejo está constituido por un hotel, un hostal, un centro de conferencias, varios salones, un restaurante y el museo de la prisión originaria.