Argentina

Esquel a caballo, los secretos de la Comarca andina

Las cabalgatas por la región, van desde paseos sencillos y de baja dificultad, que duran alrededor de una hora, hasta jornadas completas, que son más exigentes para los turistas.

Foto Telam
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Las cabalgatas que recorren los alrededores de Esquel están entre los principales atractivos de esa ciudad chubutense en esta temporada de verano y se transformaron en la actividad de mayor demanda por parte de los turistas, quienes de esa manera llegan a los paisajes menos explorados en cerros, valles y la estepa patagónica.

La chacra Los Álamos, ubicada en el ingreso de Esquel, en un ambiente rural, es el punto de partida de todas las excursiones guiadas a caballo, que se extienden por un abanico de recorridos enmarcados en la variada flora de la región, con avistajes a la fauna autóctona.

Las cabalgatas varían en su duración y van desde paseos sencillos y de baja dificultad, que duran alrededor de una hora, hasta jornadas completas, que son más exigentes para los turistas.

El secretario de Turismo de Esquel, Diego Lapenna, señaló que "también se organizan excursiones a caballo nocturnas, bajo la luz de la luna" y que las mismas "constituyen un gran espectáculo que queda para siempre en el recuerdo de quien las realiza".

Lapenna consideró que "Esquel, por sus paisajes rodeados de flores, árboles, cerros y valles, es un lugar ideal para realizar actividades de este tipo".

Los recorridos a caballo por esta zona de bosques andino-patagónicos permite distinguir florestas de alerces, maitenes, cipreses y arrayanes, que matizados por radales, ñires, lengas y coloridos lituos de flores amarillas, chilcos de color rojo y virreinas de tono lila, cubren las montañas y, junto a ríos y lagos, forman un paisaje de singular belleza.

Además, ofrecen la posibilidad de avistar animales como comadrejas enanas, pumas, zorros grises, ratones, topos y huemules, que permanecen en su hábitat sin alterarse por el paso de los turistas a caballo.

Foto Telam
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Entre las aves que se puede observar se encuentran zorzales patagónicos, garzas hualas, macá, los peuquitos, los patos espejo, los chimangos y los carpinteros.

"La cantidad de especies de fauna y flora encuentran un complemento ideal en el colorido que le otorgan a los paseos la gran cantidad de flores que nacen en los bosques autóctonos de la zona", puntualizó Lapenna.

Héctor García, un guía baqueano de esa zona que organiza excursiones a caballo, sostuvo que más allá de poder apreciar estas especies de flora y fauna "los turistas se sorprenden a cada giro con vistas únicas, que junto a las anécdotas de la montaña embellecen los recorridos por la zona del Valle Chico o las estribaciones del cerro Nahuel Pan".

Este conocedor de la región considera que además de recorrer paisajes de singular belleza "en esta actividad es muy importante contar con opciones para todos los gustos, para cubrir las necesidades y expectativas de los turistas sin importar la duración y grados de exigencia".

"Parte de esa experiencia es que el jinete pueda escoger su caballo compañero, para comulgar un lazo de amistad y confianza en el sendero que juntos recorrerán por unas horas flanqueados por pinos, cipreses, mutisias y diferentes arbustos que le brindan una variada gama de colores al paseo", subrayó el guía.

Las excursiones a caballo no presentan considerables grados de dificultad, ni restricciones de sexo, edad o condición física, y quienes las realicen, según García "sólo deben tener ganas de contemplar el paisaje patagónico de un modo diferente".

La tropilla está conformada por caballos que se caracterizan por su mansedumbre y que están habituados a recorrer este tipo de terrenos, lo que exime al turista de tener experiencia previa.

La excursión no culmina con el regreso a la chacra, ya que en ese lugar, mientras se desensillan los caballos y se los abastece de agua y pasto, se realizan charlas y actividades de fogón en las que el visitante toma conocimiento sobre aspectos de la vida, la historia y las tradiciones rurales patagónicas.

Foto Telam
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"Estas opciones garantizan una maravillosa aventura entre los cerros y los valles, entre los bosques y los arroyos, donde se observa la flora y la fauna local, se respira aire puro a pleno y se vive la tradición de recorrer la Patagonia a caballo", afirmó Lapenna.Las cabalgatas que recorren los alrededores de Esquel están entre los principales atractivos de esa ciudad chubutense en esta temporada de verano y se transformaron en la actividad de mayor demanda por parte de los turistas, quienes de esa manera llegan a los paisajes menos explorados en cerros, valles y la estepa patagónica.

La chacra Los Álamos, ubicada en el ingreso de Esquel, en un ambiente rural, es el punto de partida de todas las excursiones guiadas a caballo, que se extienden por un abanico de recorridos enmarcados en la variada flora de la región, con avistajes a la fauna autóctona.

Las cabalgatas varían en su duración y van desde paseos sencillos y de baja dificultad, que duran alrededor de una hora, hasta jornadas completas, que son más exigentes para los turistas.

El secretario de Turismo de Esquel, Diego Lapenna, señaló que "también se organizan excursiones a caballo nocturnas, bajo la luz de la luna" y que las mismas "constituyen un gran espectáculo que queda para siempre en el recuerdo de quien las realiza".

Lapenna consideró que "Esquel, por sus paisajes rodeados de flores, árboles, cerros y valles, es un lugar ideal para realizar actividades de este tipo".

Los recorridos a caballo por esta zona de bosques andino-patagónicos permite distinguir florestas de alerces, maitenes, cipreses y arrayanes, que matizados por radales, ñires, lengas y coloridos lituos de flores amarillas, chilcos de color rojo y virreinas de tono lila, cubren las montañas y, junto a ríos y lagos, forman un paisaje de singular belleza.

Además, ofrecen la posibilidad de avistar animales como comadrejas enanas, pumas, zorros grises, ratones, topos y huemules, que permanecen en su hábitat sin alterarse por el paso de los turistas a caballo.

Entre las aves que se puede observar se encuentran zorzales patagónicos, garzas hualas, macá, los peuquitos, los patos espejo, los chimangos y los carpinteros.

"La cantidad de especies de fauna y flora encuentran un complemento ideal en el colorido que le otorgan a los paseos la gran cantidad de flores que nacen en los bosques autóctonos de la zona", puntualizó Lapenna.

Héctor García, un guía baqueano de esa zona que organiza excursiones a caballo, sostuvo que más allá de poder apreciar estas especies de flora y fauna "los turistas se sorprenden a cada giro con vistas únicas, que junto a las anécdotas de la montaña embellecen los recorridos por la zona del Valle Chico o las estribaciones del cerro Nahuel Pan".

Este conocedor de la región considera que además de recorrer paisajes de singular belleza "en esta actividad es muy importante contar con opciones para todos los gustos, para cubrir las necesidades y expectativas de los turistas sin importar la duración y grados de exigencia".

"Parte de esa experiencia es que el jinete pueda escoger su caballo compañero, para comulgar un lazo de amistad y confianza en el sendero que juntos recorrerán por unas horas flanqueados por pinos, cipreses, mutisias y diferentes arbustos que le brindan una variada gama de colores al paseo", subrayó el guía.

Las excursiones a caballo no presentan considerables grados de dificultad, ni restricciones de sexo, edad o condición física, y quienes las realicen, según García "sólo deben tener ganas de contemplar el paisaje patagónico de un modo diferente".

La tropilla está conformada por caballos que se caracterizan por su mansedumbre y que están habituados a recorrer este tipo de terrenos, lo que exime al turista de tener experiencia previa.

La excursión no culmina con el regreso a la chacra, ya que en ese lugar, mientras se desensillan los caballos y se los abastece de agua y pasto, se realizan charlas y actividades de fogón en las que el visitante toma conocimiento sobre aspectos de la vida, la historia y las tradiciones rurales patagónicas.

"Estas opciones garantizan una maravillosa aventura entre los cerros y los valles, entre los bosques y los arroyos, donde se observa la flora y la fauna local, se respira aire puro a pleno y se vive la tradición de recorrer la Patagonia a caballo", afirmó Lapenna. 

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