Resto del mundo

Florianópolis: sandbord con la mejor vista en las dunas de Joaquina

En estas playas del este de la isla capital del estado de Santa Catarina, deslizarse por los médanos de arena blanca es la principal actividad de los veraneantes.

Foto Telam
Foto Telam

Joaquina se llama la playa de Florianópolis donde es posible pasar un día a pura diversión, escuchando música pero también haciendo la principal actividad de este balneario, el sandboard, que consiste en deslizarse por los médanos de arena blanca con una de las mejores vistas del sur de Brasil.

En las dunas de la playa de Joaquina, en el este de la isla capital del estado de Santa Catarina, por el equivalente a 100 pesos la hora se puede aprender el sandboard o apenas lanzarse como en un tobogán, lo que los argentinos llaman "culipatín" y los brasileños "skibunda".
Se trata de las dunas más recomendadas de la zona sur de Brasil para practicar este deporte, un pariente veraniego del surf que se hace con las fuertes olas de esta playa y del snowboard.

"Hay que tener una preparación básica de 15 minutos para comenzar a deslizarse desde las alturas de las dunas. Hay diversos tipos de dificultades y por eso los argentinos son entre el 80% y 90% de los que vienen aquí", dijo el bombero brasileño Iakâ, un guardavidas encargado de la seguridad del lugar.

Los consejos de los locales a los argentinos son quedarse arriba de las dunas, con arenas blancas y frías, a esperar el atardecer con una vista paradisíaca de la zona sudeste de la isla de Florianópolis.

El sandboard nació en 1986 en esta playa cuando los surfistas no podían usar el mar por las bajas temperaturas, en el invierno, lo que dio origen a esta industria de la cual Brasil es toda una potencia, sobre todo en las ciudades nordestinas como Natal y Fortaleza.

El paseo entre las dunas incluye la playa de Joaquina, la única con amplia infraestructura de duchas, estacionamientos a la sombra y, para los más jóvenes, bares que se transforman en lounges para el atardecer.

Durante el día, los argentinos, familias y grupos de amigos y amigas, se disputan el paisaje de las rocas que dan un aire único a esta playa.

Foto Telam
Foto Telam

En la arena, la gran tendencia del verano en Joaquina es disputarse el sonido, algo que anima a hacer nuevas amistades entre argentinos, uruguayos, paraguayos y brasileños, porque cada grupo propaga con el parlante al lado de la sombrilla su música favorita. Como cuatro amigos de Santa Fe que tomaban sol y luchaban contra las olas mientras en el parlante sonaba la voz aguardentosa de RIcardo Iorio.

Todo en medio de una gran mateada playera de la que participan las familias. "Nos gustó mucho esta playa, tiene un paisaje único", dijo a Télam Diego, empleado administrativo de Villa Crespo que estaba con su esposa y sus dos hijos, y eligió por primera vez Brasil por los precios de los alquileres en la costa argentina, que considera altos.

"El año pasado alquilé en Villa Gesell por 18.000 pesos una quincena y ahora el mismo lugar me pidió 40.000. Me sentí estafado entonces nos decidimos por Florianópolis y nos encantó", dice el padre de esta familia sorprendida por el color blanco de la arena de las dunas que rodean a Joaquina.

Los hombres de la familia de Villa Crespo llevaron una pelota con el escudo de Boca Juniors preparados para los picados internacionales que se dan en las playas, con las ojotas como arcos y el agua como línea lateral irrefutable.

Desde Joaquina es fácil acceder a la vecina Playa Mole, con olas para el surf y puerta de entrada a la nudista playa de Galheta, o a la cercana Lagoa de Conceicão, donde se pueden hacer paseos en barco, comer frutos de mar y practicar parapente. 

Seguinos