El Big Ben empieza a sentir el paso del tiempo, después de 156 años de gloriosa historia. La torre del reloj, punto de referencia para los habitantes de Londres e inmortalizada por millones de turistas, necesita una "drástica restauración" para evitar daños estructurales irreparables.

Por eso,el redoblar de la campana más famosa del mundo dejará de escucharse por tres años, período en el que se realizarán los trabajos de acondicionamiento, que demandarán la suma de 55 millones de euros.

La situación es preocupante. Según fuentes de Westminster, el programa de restauración tomará un tiempo largo y deberá comenzar cuanto antes. La torre no sólo tiene problemas estructurales -el techo pierde, el habitáculo del reloj está corroído y hay grandes grietas en los muros- sino que también hay defectos en las agujas y el mecanismo interno.

Como si fuera poco, recientemente se supo que el monumento más icónico de Londres ya tiene problemas para marcar la hora correctamente. En agosto, se descubrió que el redoblar de la campana iba seis segundos adelantado respecto de lo normal, lo que causó problemas a la BBC Radio que debió interrumpir el noticiero por una campanada fuera de tiempo.

Fueron muy pocas las veces en que el Big Ben se quedó en silencio. Entre las pausas más bien largas se cuenta la de 2007, que duró seis semanas, con el fin de permitir los trabajos de mantenimiento; mientras en 1976 -después de graves daños en el mecanismo del reloj- hubo un freno de nueve meses.

Además de las restauraciones de la torre, también el palacio de Westminster, sede del parlamento británico, necesita vastos y costosos trabajos que podrían durar años.