Ubicado en el estado brasileño de Pará (norte de Brasil y en plena selva Amazónica), el municipio de Monte Alegre se convirtió en una visita obligatoria para todos los amantes de la arqueología. En el lugar se aprecian las pinturas rupestres y restos de cerámicas con más de 11.000 años de antigüedad que se encontraron en la zona.

El descubrimiento llevó a las autoridades regionales a crear en 2001 el Parque Estatal de Monte Alegre, con el fin de proteger los restos arqueológicos que hasta el momento se consideran las más antiguas en América.

Las pinturas encontradas se encuentran repartidas entre paredes de roca, cuevas y grutas, en 19 sitios de la región. Estos se agrupan en tres sierras distintas: la llamada Ereré, la de Paituna y la de Bode o Aroxi.

Las pinturas encontradas, que representan cacerías y hogueras, están en los puntos más altos de las sierras, en paredes muy inclinadas y muy difíciles de subir.

El primer registro de las pinturas data de 1848, cuando el naturalista inglés Alfred Wallace las encontró y dijo que parecían ser muy recientes porque eran muy nítidas. Muy posteriormente se comprobó que las pinturas tenían más de 11.000 años.

El hecho sorprendente de que se encuentren en plena selva amazónica, y se explica porque en aquella época, el ambiente amazónico no era tan tropical como el actual y existían grandes zonas de sabana seca.

En ese entonces, el río Amazonas en aquella época tenía un nivel más bajo que el actual, lo que permitiría la existencia de pequeñas poblaciones aisladas de recolectores.

Varios antropólogos creen que el primer hombre del continente americano era brasileño y residía en el conjunto de cuevas de Monte Alegre.

A inicios de los años 90, la estadounidense Anna Roosevelt dirigió un equipo internacional que excavó en la Caverna de la Piedra Pintada, el más grande de los sitios arqueológicos de Monte Alegre y en el que nadie había entrado antes.

El equipo recogió 14 puntas de lanzas y flechas en piedra lascada esculpidas por la tribu de la Piedra Pintada, así como restos carbonizados de alimentos y muestras de deshechos humanos.

Tras ser analizados con carbono 14 (el método empleado por los arqueólogos para determinar la edad de materiales prehistóricos), se comprobó que los objetos tenían 11.200 años.

Ello sitúa, en el peor de los casos, a los antiguos habitantes de Monte Alegre como contemporáneos de los habitantes de Clovis (estado de Nuevo México, EUA), considerados hasta el descubrimiento de Monte Alegre como la civilización prehistórica de más antigüedad de todo el continente americano.

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